En Puerto Morelos ya le saben a eso de que la transparencia no es solo un slogan bonito para campaña. Esta vez, en la XXIX Sesión Extraordinaria de Cabildo, los regidores y la alcaldesa le dieron el sí a una reforma que busca ponerle más candados a la corrupción en Quintana Roo. ¿De qué va? De modificar el artículo 161 de la Constitución estatal, o sea, nada más y nada menos que las reglas del juego del Sistema Estatal Anticorrupción.
La reforma ya había pasado por el Congreso del Estado —específicamente por la XVIII Legislatura— y ahora tocaba el turno del municipio para refrendar el compromiso. Las modificaciones no son meros maquillajes: se reforman las fracciones I y II del artículo 161 y, ojo, se derogan dos incisos completos de la fracción II. ¿Traducción? Se liman asperezas legales para que el sistema anticorrupción funcione más chido y con menos huecos.
Lo mejor de todo es que en el Cabildo no hubo divisiones bizantinas. Todos coincidieron en que urge tener mecanismos más claros, confiables y sobre todo eficaces para que la ciudadanía pueda confiar en que sus impuestos no se esfuman. Con este voto, Puerto Morelos manda una señal: aquí sí le entran a la rendición de cuentas y a construir una administración pública más legal, más transparente y con participación ciudadana real. Porque eso de que «la corrupción es cultura» mejor déjalo en el pasado.


