Columna

Paola Longoria, símbolo de triunfo

El deporte fortalece el cuerpo, la mente y el espíritu. Dedicarse a una disciplina es algo que requiere esfuerzo, dedicación, voluntad y mucha pasión, pues en el camino se viven momentos que pueden no ser gratos e inclusive experimentar el llanto que fortalece el alma.


Convertirse en una estrella del deporte amerita procesos que transforman todo tu ser y aprendes a dar giros de 180 grados.


Recientemente he tenido la oportunidad de conversar con la mejor raquetbolista del mundo y México. Un símbolo de grandeza, simplemente una deportista fuera de serie.


Hace algunas semanas, Paola Longoria volvió a dejar el nombre de México en lo alto tras conseguir su duodécimo trofeo del US Open Championship de su amado deporte en Minneapolis, Minnesota, se trata del triunfo 116 de su carrera deportiva.


En columnas previas he explicado que pertenecer a nuestras

generosas Fuerzas Armadas, como deportista, ha contribuido a consolidar la carrera de excelencia de muchas mexicanas y mexicanos que han alcanzado la gloria gracias a pertenecer a esa gran institución nacional. Actualmente Paola es Subteniente del Ejército y deportista de alto rendimiento que me enorgullece y me causa admiración sin límites.


Paola Longoria, una gran mujer comprometida con este deporte y que lo fomenta al traer distintos torneos de liga profesional a México y habilitar canchas públicas en diferentes estados. Durante nuestra charla pudimos platicar acerca de su carrera, cómo ha cambiado su vida desde que incursionó en el mundo del deporte y sus aspiraciones.


Me complace poder compartir con ustedes una parte de la entrevista a esta increíble y destacada joven.


¿Qué se siente ser considerada la mejor raquetbolista de la historia?

Para mí, ser la mejor raquetbolista de la historia es un gran orgullo. Empecé desde pequeña construyendo este sueño a base de disciplina, dedicación, perseverancia y entrega. Creo que todos estos años, todos los momentos difíciles, lesiones y falta de apoyo han valido la pena para estar en el lugar que siempre quise y que he construido con mis papás y patrocinadores. Estar dentro de las mejores de la historia y ser un referente del raquetball es un compromiso para seguir poniendo a México en lo más alto.


¿Cómo cambió tu vida al entrar al mundo del alto rendimiento?

Mi vida cambió por completo al ser atleta de alto rendimiento. Pasé de entrenar una hora o dos a tener que pasar seis horas, incluso diez cuando vivía en Estados Unidos. Ha sido un cambio 180 grados. Mi estilo de vida también ha cambio.
Ahora el ejercicio, mi alimentación, dormir bien y recuperarme son la mejor manera de inyectarle vida a mis días. El tema del alto rendimiento me ha dado disciplina y organización en todos los ámbitos de mi vida.


¿Cómo te gustaría ser recordada en el mundo del deporte?

El legado que quiero dejar en el deporte es ser ejemplo para las nuevas generaciones. Que vean que una mexicana se atrevió a soñar en grande y que ha construido esta carrera deportiva con perseverancia y sacrificios. Lo que quiero dejarle al raquetball es que el día que me retire, otra mexicana pueda ser la número uno. Ser referente de una de las grandes deportistas del país es motivo de orgullo; he tenido la oportunidad de cargar el lábaro patrio en los juegos Centroamericanos y Panamericanos. Los reconocimientos que he ganado a lo largo de mi carrera me motivan a seguir soñar.


¿Qué harías para que México pueda convertirse en una potencia deportiva?
Me encantaría poder estar al frente de la CONADE. Creo que puedo aportar mucho, México es potencia en diferentes disciplinas, hay que aprovechar el talento e impulsar a las nuevas generaciones.
Coincido con Paola cuando afirma que hay que trabajar juntos para que a través del deporte contribuyamos a construir un mejor futuro para las nuevas generaciones y poner el nombre de este maravilloso país, y mi querido Quintana Roo, en lo más alto. Dicen por ahí: “lo que bien comienza, bien termina”, y este capítulo es el gran principio de

muchos éxitos y de logros por el bien de Quintana Roo. ¡Sí al deporte!
¡Sí al deporte! ¡Sí al deporte!

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