En redes sociales se viralizó un video donde una pasajera de Uber acusaba falsamente a un conductor de acoso, generando indignación. Sin embargo, la situación se descontroló cuando usuarios, sin verificar información, identificaron erróneamente a Leydy González como la mujer del video. A raíz de esta confusión, González recibió amenazas y mensajes de odio, a pesar de no tener relación con el incidente. Para aclarar la situación, compartió un video y pruebas como su historial de viajes en Uber, demostrando que no estuvo involucrada.
Más allá de defender su inocencia, Leydy hizo un llamado urgente para detener los ataques y solicitó a Uber que emitiera un comunicado para frenar la desinformación. Este caso ha reavivado el debate sobre el peligro de las acusaciones infundadas en redes sociales, donde la búsqueda de justicia puede transformarse en ciberacoso y dañar la vida de personas inocentes. «Así como piden justicia para el chofer, yo también pido justicia para mí», expresó Leydy, esperando que su mensaje detenga los ataques y enfoque la atención en identificar a la verdadera responsable.
