Jacques Audiard, director de Emilia Pérez, ha generado una nueva polémica al calificar al español como un «idioma de pobres y migrantes», declaración que ha sido duramente criticada por su tono clasista y despectivo hacia los países hispanohablantes. Estas palabras se suman a la ola de rechazo que ya enfrentaba su película en México y América Latina, donde ha sido acusada de racismo, xenofobia y transfobia, además de trivializar problemáticas como el narcotráfico y la desaparición forzada. Incluso, algunas salas de cine han tenido conflictos con el público, que exige reembolsos por considerar que el filme no representa adecuadamente la realidad mexicana.
Las declaraciones de Audiard han provocado indignación en redes sociales, donde muchos señalan la ironía de que un cineasta francés, proveniente de un país con un pasado colonialista, critique una lengua hablada por millones en todo el mundo. La controversia ha reavivado el debate sobre la responsabilidad de los cineastas extranjeros al abordar narrativas ajenas y ha impulsado reflexiones sobre la representación cultural en el cine. Mientras tanto, Emilia Pérez sigue en el centro de la discusión de cara a los Premios Oscar, donde cuenta con 13 nominaciones.
