Los números hablan, y esta vez cantan fuerte. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, subió a la tribuna de la conferencia matutina para presumir un dato que pocos gobiernos pueden alardear: de septiembre de 2024 a mayo de 2026, el promedio diario nacional de homicidio doloso cayó un 49 por ciento preliminar. Ojo, porque la cifra supera incluso el 40 por ciento que se había reportado apenas dos semanas antes. ¿El secreto? Según Harfuch, una estrategia de seguridad con tres patas claras: combate a la impunidad y corrupción, coordinación institucional y —la cereza del pastel— una inversión histórica en inteligencia. «Más de 600 cuarteles y 120 mil elementos desplegados en todo el país», presumió el funcionario.
Pero la joya de la corona es el Centro Nacional de Inteligencia. La presidenta Claudia Sheinbaum ordenó su fortalecimiento inmediato y, en apenas año y medio, aumentó su estado de fuerza en un 30 por ciento: eso son más de mil agentes adicionales, con nuevas capacidades tecnológicas. Gracias a la nueva Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el Centro hoy integra inteligencia militar, naval, civil, financiera y estatal. El resultado: 4 mil 600 tarjetas de alertamiento que han evitado homicidios, atentados y delitos de alto impacto. «Inteligencia que se traduce en detenciones o prevención», resumió Harfuch. Y vaya que se ha traducido: 54 mil 297 personas detenidas por delitos de alto impacto desde que arrancó esta administración.
¿Lo más jugoso? También han caído 85 funcionarios y exfuncionarios públicos, incluyendo siete presidentes municipales en activo, de distintos partidos. Y en el frente internacional, México extraditó a 92 objetivos prioritarios a Estados Unidos —algunos con décadas de impunidad a cuestas— en operativos que abarcaron todos los cárteles del país. Además, el Ejército y la Marina aseguraron casi 2 mil 400 laboratorios clandestinos de drogas sintéticas, asestando un golpe directo al bolsillo del crimen organizado. El resultado, dice Harfuch, es una tendencia a la baja sin precedente: al cierre de 2025 el promedio diario ya era de 52 homicidios, el más bajo en una década. Algunos estados, dijo, presentan caídas superiores al 60 por ciento. ¿La promesa? Seguirle pegando a la impunidad.


