Si hay algo que tiene clara Ana Paty Peralta es que las oficinas están sobrevaloradas. La presidenta municipal de Cancún se puso los tenis (literal) y se fue a recorrer las supermanzanas 235 y 518 como parte de las jornadas «Día del Pueblo, Cancún Nos Une por la Transformación». ¿El plan? Escuchar, atender y dar soluciones en caliente. Y vaya que cumplió.
En la Supermanzana 235 no solo supervisó labores de desazolve y mantenimiento de un parque público (con pintura en juegos infantiles, para que los peños estrenen área chida), sino que además soltó la bomba: van a renovar el pasto sintético de la cancha de futbol 7. Pero eso no es todo. La alcaldesa se aventó una cascarita con las niñas y niños de la colonia y hasta les regaló balones. Porque gobernar también es convivir y echar la reta, ¿no?
Más tarde, en la Supermanzana 518, la cosa se puso seria pero con orden. Ana Paty recibió de frente las solicitudes de los vecinos: calles, alumbrado público, limpieza y descacharrización. Todo quedó anotado y con supervisión en sitio. La conclusión es clara: cuando hay comunidad, Cancún se transforma. Y si la jefa municipal sigue así, echando hueva en el escritorio no la van a ver ni en fotografía.


