La inclusión educativa en Quintana Roo tiene una deuda pendiente y los padres de familia del CAM Cultura Maya están decididos a cobrarla. Desde hace casi una semana, madres, padres y alumnos de este Centro de Atención Múltiple realizan protestas en Cancún para exigir la apertura de un plantel de nivel medio superior para jóvenes con discapacidad. La manifestación más reciente incluyó un bloqueo en la avenida Palenque, una de las principales arterias de la ciudad. ¿El motivo? 38 adolescentes del turno matutino y 28 del vespertino están por egresar de secundaria y no tienen dónde continuar sus estudios. “El acceso a una educación inclusiva sigue siendo una promesa vacía”, denunciaron Kenia Vidal y Jessica Escalante, madres de estudiantes del CAM.
Las alternativas actuales, según los manifestantes, son insuficientes. El Centro de Atención para Estudiantes con Discapacidad (CAED) solo ofrece clases una o dos veces por semana, lo que no garantiza un aprendizaje efectivo ni una verdadera inclusión para alumnos con autismo, síndrome de Down o discapacidades intelectuales. En cuanto al CAM laboral, donde se les instruye en algún oficio, denunciaron que hay saturación: listas de espera de hasta 100 familias y apenas dos nuevos ingresos por año en ciertos niveles. A pesar de haber gestionado su petición ante la Secretaría de Educación de Quintana Roo (SEQ) y sostener reuniones con la coordinación de educación media superior, la respuesta no ha sido la esperada. “Les dieron respuesta para aperturar sistema para auditivo, niños sordos, pero en sí no están incluyendo todas las discapacidades”, señalaron.
Durante la protesta, las madres cuestionaron las prioridades en el gasto público. “Nos dicen que no hay presupuesto, pero nosotros como papás nos preguntamos: si hay presupuesto para conciertos, para puentes, para todo eso, ¿por qué no hay presupuesto para docentes o para una prepa inclusiva para nuestros niños?”, dijo la señora Vidal. El reclamo es claro: no piden lujos, piden derechos. Mientras las autoridades no den una respuesta contundente, las protestas podrían intensificarse. Los jóvenes con discapacidad no pueden esperar más. Su educación no es un lujo, es una obligación del Estado.


