El desarrollo urbano en Cancún atraviesa una crisis que va más allá de la planeación y la infraestructura: la corrupción y la extorsión han convertido la construcción en un terreno minado de obstáculos administrativos y pagos ilegales.
Un grupo de empresarios del sector ha denunciado que la Dirección de Normatividad de Obras Arquitectónicas y Civiles (NOAC), encabezada por el arquitecto Raymundo Ibañes, opera bajo un esquema de corrupción sistemática que paraliza proyectos y ahuyenta inversiones.
En el último año, empresarios del sector han enfrentado bloqueos injustificados en trámites de permisos y licencias, extendiendo los tiempos de aprobación hasta por seis meses, incluso cuando los requisitos están en regla.
Según los denunciantes, la Dirección de NOAC ha instaurado un sistema paralelo de oficinas y gestores que agilizan procesos a cambio de pagos en efectivo.
“Si no pagas, tu expediente se pierde en el laberinto de la burocracia”, declaró un constructor que prefirió mantenerse en el anonimato.
“Antes, la corrupción era un problema esporádico. Hoy, es una estructura bien montada que opera con impunidad”.
Las denuncias apuntan a la existencia de una oficina especial dentro de NOAC, manejada por un perito coludido y personal externo a la administración pública.
A través de esta vía, las multas y pagos de permisos se reducen hasta un 50% si el empresario accede a entregar “aportaciones” en efectivo.
Datos de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) revelan que, en el último año, al menos 30 proyectos han sido cancelados o pospuestos* en Cancún debido a la incertidumbre provocada por estas prácticas.
La crisis no solo afecta a la construcción, sino que también impacta el empleo, ya que los inversionistas están migrando a otras ciudades en busca de un ambiente más estable y transparente.
Los empresarios aseguran que los actos de corrupción en la Dirección de NOAC han quedado impunes y piden la intervención de las autoridades.
