De Cuba a la selección mexicana: madre e hija comparten su historia de resiliencia en la UT Cancún

Jóvenes de la Universidad Tecnológica de Cancún tuvieron la oportunidad de escuchar la plática motivacional de la quintanarroense Aylin Andrea Ravell Iglesias, jugadora de la selección nacional de voleibol sub 19, y de Aylin Iglesias Chaviano, ex jugadora de la selección cubana de voleibol, como parte del ciclo de conferencias «Inspiración que transforma». El rector Enrique Baños Abedun de Lima destacó que estas charlas buscan invitar a personalidades destacadas en el ámbito profesional, deportivo o cultural para motivar a los universitarios en su presente y futuro, y mostró su admiración por ambas deportistas (madre e hija), quienes han demostrado sus capacidades y resiliencia por el hecho de ser mujeres y participar en actividades deportivas de alto nivel.
Aylin Ravell logró cumplir su sueño de formar parte de la selección nacional de voleibol, siendo la única quintanarroense en la plantilla, destacándose como bloqueadora y por su gran remate. Desde los 14 años fue elegida para ser parte de la selección nacional, experiencia que fue dura no solo por la separación de su familia, sino por enfrentar a otras aspirantes que la hacían a un lado y se burlaban de ella. Sin embargo, gracias al apoyo de su familia y a su fuerza mental, logró salir adelante y tuvo la oportunidad de ser representante de Quintana Roo en los juegos Conade 2023; en 2024 ganó la distinción como mejor opuesta en el torneo Norceca; y en 2025 se coronó como campeona nacional en la liga de los Estados Unidos y participó en el mundial sub 19 de voleibol. «Ser la primera quintanarroense en quedar en la selección mexicana, algo que no esperaba que pudiera suceder por la competencia que había, y también sentía un gran peso por lo que implicaba ser la primera en hacerlo», expresó la joven deportista.
Por su parte, su mamá Aylin Iglesias Chaviano, ex jugadora de la selección nacional de Cuba que participó en juegos centroamericanos, panamericanos y torneos Norceca, y jugó de manera profesional en la liga de Italia y en la liga mexicana, recordó que a sus 12 años la eligieron para participar en la selección nacional de su país, lo que le implicó separarse de su familia y estar sola junto con decenas de niñas que luchaban por el mismo sueño. «El deporte es de corta vida y hay que seguir planeando el futuro con preparación», afirmó, y aconsejó a las y los presentes que de los errores se aprende y se crece, por lo que es importante educar la mente y creer en uno mismo. «Sueñen mucho, deseen, sean ambiciosos en todos sus gustos, necesidades, logros. No se rindan, no dejen de buscar sus objetivos aunque la gente les diga que no pueden», sentenció. Ambas exponentes agradecieron al rector de la UT Cancún, Enrique Baños, así como a los docentes por darles la oportunidad de compartir sus experiencias y transmitir a las y los universitarios la motivación que tuvieron para seguir adelante, para pararse después de caer y alcanzar sus metas.


