El auge de las imágenes generadas por inteligencia artificial, como aquellas con estilo Ghibli, ha revelado un impacto ambiental poco conocido: el consumo de agua en los centros de datos. Estos servidores requieren grandes cantidades de agua para enfriar los equipos y mantener su funcionamiento. Mientras que un solo mensaje de texto puede consumir entre 500 ml y 1 litro de agua, la generación de una imagen IA incrementa el gasto a 2-5 litros, y si se crean 10 imágenes, el consumo puede ascender a 20-50 litros, equivalente a una ducha rápida.
Factores como la ubicación de los centros de datos, el tipo de energía utilizada y la eficiencia del proveedor influyen en el gasto hídrico. A medida que la IA se expande, la demanda de agua podría generar conflictos con sectores como la agricultura y el consumo humano, afectando ecosistemas y biodiversidad. Por ello, es fundamental optimizar el uso de recursos y apostar por tecnologías más sostenibles para mitigar el impacto ambiental de la inteligencia artificial.
